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¡Las bebidas azucaradas aumentan el riesgo de diabetes tipo 2!

E

l consumo de una o dos bebidas azucaradas por día sólo se asocia con un 26% mayor de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y un 20% más de riesgo de desarrollar síndrome metabólico, según los resultados de un nuevo meta-análisis publicado en noviembre de 2010 en Diabetes Care, realizado por el Dr. Vasanti S Malik (Harvard School of Public Health, Boston, MA) y colaboradores.

 

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En las últimas décadas, el consumo de bebidas azucaradas (BA), que incluyen toda la gama de bebidas no alcohólicas y refrescos (gaseosas), bebidas de frutas y bebidas vitaminizadas y energizantes no ha dejado de aumentar en todo el mundo. Por ejemplo, en los EE.UU. entre el final de los años 70 y 2006 el consumo per cápita de BA aumentó 64,4 a 141,7 kcal / día, lo que representó un aumento de más de el doble. Patrones similares se han visto en México, donde >12% del total de la ingesta energética fue provista por estas bebidas.

De particular preocupación es la trayectoria rápida de aumento evidente en muchos países en desarrollo donde el acceso a BA ha crecido de forma concomitante con las crecientes tasas de urbanización. Las cifras de ventas de Coca Cola en el informe anual de 2007 muestran que durante dicho año la India y China experimentaron crecimientos de 14 y 18%, respectivamente, en el volumen de las bebidas que se vendieron, indicativo de un aumento sustancial en las ventas a nivel poblacional.

Las BA, las cuales son actualmente la principal fuente de azúcares añadidos en la dieta de EE.UU., contienen edulcorantes calóricos, tales como sacarosa, jarabe de maíz de alta fructosa o concentrados de jugos de frutas, todos los que esencialmente tienen los mismos efectos metabólicos. Por el contrario, una bebida que es 100% jugo de frutas y sin adición de edulcorantes no se considera una BA.

Cada vez más, grupos de académicos y organizaciones como la American Heart Association están pidiendo la reducción en el consumo de BA. Resultados estudios epidemiológicos prospectivos han mostrado consistentes asociaciones positivas entre la ingesta de BA y el aumento de peso y la obesidad tanto en niños como en adultos. La evidencia emergente sugiere también que el consumo habitual de estas bebidas se asocia con un mayor riesgo de síndrome metabólico y diabetes tipo 2.

Las bebidas gaseosas son un factor de riesgo muy importante para la enfermedad cardiometabólica y el aumento de peso, por lo que los médicos deberíamos preguntar a los pacientes acerca de sus hábitos dietéticos, especialmente el consumo de bebidas azucaradas, lo que puede ser fácilmente evaluado y modificado.

Se cree que las BA conducen al aumento de peso debido a su alto contenido de azúcar y su metabolismo incompleto en las comidas subsecuentes, después de la ingesta de calorías líquidas. Debido al alto contenido de hidratos de carbono rápidamente absorbibles como la sacarosa (50% de glucosa y 50% de fructosa) y el jarabe de maíz de alta fructosa (frecuentemente 45% de glucosa y 55% de fructosa), en relación con grandes volúmenes consumidos, las BA pueden aumentar el riesgo de síndrome metabólico y diabetes tipo 2 no sólo a través de la obesidad, sino también mediante el aumento de la carga glicémica dietética, lo que lleva a la resistencia a la insulina, disfunción de las células β e inflamación.

Efectos metabólicos adicionales de estas bebidas también puede conducir a la hipertensión y promover la acumulación de tejido adiposo visceral y grasa ectópica debido a lipogénesis hepática de novo, resultando en la producción de niveles altos de triglicéridos altos, colesterol HDL bajo y LDL pequeñas y densas (muy aterogénicas), aunque los efectos metabólicos específicos de la fructosa en comparación con la glucosa aún quedan por ser evaluados. Para resumir la evidencia bibliográfica disponible, se realizó un meta-análisis de estudios de cohortes prospectivos para examinar la relación entre el consumo de BA y el riesgo de desarrollar síndrome metabólico y diabetes tipo 2.

Se realizaron búsquedas en la base de datos MEDLINE hasta mayo de 2010 de estudios de cohorte prospectivo acerca de la ingesta de BA y el riesgo de síndrome metabólico y diabetes tipo 2. Se identificaron 11 estudios (tres para el síndrome metabólico y ocho para la diabetes tipo 2) para su inclusión en un metaanálisis aleatorio,  comparando la ingesta de BA en el cuartil más alto con respecto al más bajo en relación con el riesgo de síndrome metabólico y diabetes tipo 2.

Las cohortes incluyeron a hombres y mujeres de poblaciones predominantemente blancas o negras de los EE.UU., adultos de Finlandia y adultos chinos de Singapur, con una duración de seguimiento de 4 a 20 años y un número de participantes que van desde > 3000 a > 91000. La mayoría de los estudios utilizaron cuestionarios de frecuencia de alimentos (CFA) para evaluar la ingesta dietética.

Basados en los datos de los estudios analizados, se incluyeron 310.819 participantes y 15.043 casos de diabetes tipo 2, las personas en el cuartil más alto de ingesta de BA (1-2 bebidas diarias o más) tuvieron un riesgo 26% mayor de desarrollar diabetes tipo 2 que los pertenecientes al más bajo cuartil (ninguna ó <1 bebida diaria) (riesgo relativo [RR] 1,26 [IC 95% 1,12-1,41]) (Fig. 1.A). Entre los estudios que evaluaron el síndrome metabólico, incluidos 19.431 participantes y 5.803 casos, se evidenció que los participantes en la categoría más alta de la ingesta tenían un riesgo 20% mayor de desarrollar síndrome metabólico que los de la categoría más baja (RR combinado: 1,20 [1,02-1,42]).(Fig. 1.B)

 

Figura 1

Un meta-análisis dosis-respuesta para el riesgo de diabetes tipo 2 por cada aumento de una porción de 12 onzas de BA / día resultó en un aumento del 25% del riesgo de diabetes tipo 2 [RR: 1,25 (IC 95% 1.10-1.42)] en el modelo de efectos aleatorios y en un aumento del 15% del riesgo [RR: 1,15 (IC del 95% 1.11-1.20)] en el modelo de efectos fijos (no mostrado).

Para poner esto en perspectiva, aquellos que beben dos-tres refrescos por día, su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 se incrementará en un 30% a 50%, lo que no es muy diferente del riesgo asociado con el fumar cigarrillos, el cual es aproximadamente un 30% a 40% más de riesgo de desarrollar diabetes.

El jarabe de maíz de alta fructosa se ha asociado con un mayor riesgo de adiposidad, aumento de los triglicéridos y disminución de HDL. Es posible que los efectos adversos de las bebidas azucaradas en el riesgo de la diabetes que hemos observado en este meta-análisis se deban a la combinación de ingesta excesiva de calorías y a algunos efectos metabólicos de la fructosa y otros componentes de los refrescos.

Como conclusión del meta-análisis, además del aumento de peso, un mayor consumo de BA se asocia con el desarrollo del síndrome metabólico y diabetes tipo 2. Estos datos proporcionan evidencia empírica de que la ingesta de BA debe limitarse para reducir los riesgos de enfermedades metabólicas crónicas relacionados con la obesidad.


 

Referencias:

 

 

Dr. Rigoberto J. Marcano Pasquier

Medicina Interna
 
Ambulatorio Medis.

Av. José María Vargas. Centro Comercial Santa Fe.

Nivel C3. Consultorio 2.
Caracas. Venezuela.
: @rigotordoc
 

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Última actualización: abril 11, 2015

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