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¿Realmente necesita un antibiótico?

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urante los últimos 35 años, la investigación quimioterápica se centró fundamentalmente alrededor de las sustancias antibacterianas de origen microbiano llamadas antibióticos. Al aislamiento, concentración, purificación y producción en masa de la penicilina, siguió el desarrollo de muchos otros agentes. Se puede decir que hasta ahora, ningún antibiótico sirve indistintamente para todas las infecciones. La escogencia de un antibiótico ante una determinado problema en un paciente, no depende de cuál es el que está "de moda" y muchas veces, no sólo no se justifica su uso, sino que incluso pudiera ocasionar problemas.

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Paul Ehrlich

Toxicidad selectiva
Empleo clínico de los antibióticos
Peligros del uso indiscriminado de los antibióticos
 

Desde mucho antes de la era Cristiana, los médicos griegos y romanos sospechaban que agentes pequeñísimos e invisibles eran la causa de muchas enfermedades, las cuales de alguna manera, podían transmitirse de un individuo a otro.

A pesar de que mucho más adelante en la historia, el italiano Girolano Francastoro (1478-1553) atribuyó las enfermedades epidémicas, a unos minúsculos gérmenes que se multiplicaban en el cuerpo del enfermo y distinguió 3 formas de contagio de dichas enfermedades (1.- por contacto directo, 2.- por objetos contaminados y 3.-por el medio ambiente) y Leeuwenhoek reveló su presencia (1632-1723), no fue hasta el siglo XIX cuando se descubrió que eran los agentes causales de muchas enfermedades y comenzó la lucha contra ellos.

El verdadero nacimiento de la quimioterapia antibacteriana se produjo con Paul Ehrlich (1854-1915), quien después de ensayar un gran número de compuestos y llegar al 606, encontró finalmente uno eficaz para el tratamiento de la sífilis.

Ehrlich fue el primero en formular los principios de la toxicidad selectiva y en reconocer las relaciones químicas específicas entre los microorganismos y los medicamentos, el desarrollo de resistencia por estos últimos y el papel de la terapéutica combinada para combatir dicho desarrollo.

El descubrimiento de la penicilina se debió a un error fortuito; en una placa de Petri donde Alexander Fleming (1881-1955) tenía un cultivo puro de estafilococos, apareció un moho y alrededor de éste, una zona clara sin crecimiento bacteriano. Los cultivos en caldo de dicho moho contenían una sustancia que inhibía el crecimiento de las bacterias y que era inocua para los animales.

La época actual, de rápido desarrollo en la quimioterapia antimicrobiana, comenzó en 1.935 con el descubrimiento de las sulfonamidas por Domagk.

Alexander FlemingA pesar de que la penicilina fue descubierta en 1.929, su empleo clínico no fue sino hasta el año 1.940, cuando Chain y Florey demostraron que podía convertirse en una sustancia quimioterápica efectiva.

Durante los últimos 35 años, la investigación quimioterápica se centró fundamentalmente alrededor de las sustancias antibacterianas de origen microbiano llamadas antibióticos. Al aislamiento, concentración, purificación y producción en masa de la penicilina, siguió el desarrollo de la estreptomicina, tetraciclinas, cloranfenicol y muchos otros agentes.

La modificación química de las moléculas originalmente biosintetizadas así como la síntesis de nuevos compuestos, han constituido en años recientes los métodos más importante en el desarrollo de los cada vez más variados y potentes antibióticos.

 

Toxicidad selectiva

Un agente antimicrobiano ideal muestra toxicidad selectiva, esto es que es nocivo para un microorganismo, sin serlo para el huésped. A menudo, esta toxicidad selectiva es relativa, es decir, que el medicamento en una concentración tolerable para el huésped, puede dañar al parásito.

Esta toxicidad puede depender de la inhibición de fenómenos bioquímicos esenciales para el microorganismo, pero no para el huésped o puede depender de la función de un receptor específico requerido para la fijación del medicamento.

Se puede decir que en general, los antibióticos tienen 4 principales mecanismos de acción sobre los microorganismos infectantes:

  1. Inhibición de la síntesis de la pared celular: Penicilinas, cefalosporinas, vancomicina.

  2. Alteración de la permeabilidad de la membrana celular o inhibición del transporte activo de sustancias a través de dicha membrana: Anfotericina B, imidazoles, nistatina (antimicóticos)

  3. Inhibición de la síntesis de proteínas: Tetraciclinas, macrólidos (Eritromicina, azitromicina),  aminoglucósidos (amikacina, gentamicina, estreptomicina, tobramicina), clindamicina.

  4. Inhibición de la síntesis de ácidos nucléicos (el material genético constituído por el ADN y ARN): Acido nalidíxico, sulfonamidas, trimetoprim, rifampicina.

 

Empleo clínico de los antibióticos

Ningún antibiótico sirve indistintamente para todas las infecciones. La escogencia de un antibiótico ante una determinado problema infeccioso en un paciente, no depende de cuál es el antibiótico que está "de moda".

Muchas veces, ni siquiera se justifica su uso, como por ejemplo en el caso de infecciones virales, en las cuales no sólo no van a ser efectivos, sino que pudieran ocasionar problemas derivados de su uso indiscriminado.

El uso y selección racional de los antibióticos en la práctica clínica depende de numerosos factores, entre los que destaca el diagnóstico del problema. Examen clínico

Se debe formular un diagnóstico causal específico, aunque frecuentemente éste puede hacerse sobre la base de una impresión clínica. Obviamente, el diagnóstico sólo puede hacerlo un médico, después del interrogatorio del paciente, de su examen clínico y de la interpretación de las pruebas y exámenes paraclínicos pertinentes.

Conjuntamente con la impresión clínicaEstudio bacteriológico, otras consideraciones como el sitio de la infección, la edad del paciente, el sitio donde se adquirió la misma (comunidad, hospital, etc.) y la existencia de factores predisponentes como exposición a transmisores, presencia de catéteres, deficiencias inmunitarias, transplantes, quimioterapia anticancerosa, etc., pueden permitir la selección de un antibiótico adecuado y si es posible, como una precaución deseable, es conveniente obtener una muestra representativa del problema del paciente (esputo, orina, sangre, etc.) para el estudio bacteriológico, antes del inicio de la administración del o de los antibióticos.

Tan pronto como se obtienen dichas muestras, puede iniciarse el tratamiento sobre la base de la "mejor conjetura". Una vez que se ha identificado el agente causal por los procedimientos de cultivo y antibiograma en el laboratorio, el tratamiento empírico puede modificarse en el caso que sea necesario.antibiograma con discos

Las pruebas de antibiograma con discos, por lo general indican si el germen cultivado es sensible o resistente a las concentraciones séricas del antibiótico que se logran en el paciente con los regímenes posológicos convencionales y proporcionan una valiosa guía para la selección del tratamiento.

Cuando existen grandes discrepancias entre los resultados de laboratorio y la respuesta clínica del paciente, hay que considerar las siguientes posibilidades:

  1. Elección de un antibiótico, dosis o vía de administración inadecuada.

  2. Falta de drenaje de un absceso o de eliminación de un cuerpo extraño

  3. Imposibilidad del antibiótico, por sus características farmacológicas para llegar al sitio de la infección (Hay antibióticos que son especiales para llegar a determinados sitios del cuerpo, mejor que otros) o a bacterias intracelulares fagocitadas (dentro de algunos glóbulos blancos).

  4. Aparición de microorganismos resistentes al antibiótico.

  5. Participación de dos o más microorganismos en el proceso infeccioso, de los cuales se descubrió originalmente uno de ellos con el cultivo.

  6. Sobreinfección en el curso de una quimioterapia prolongada.

 

Peligros del uso indiscriminado de los antibióticos

El uso indiscriminado de los antibióticos conlleva a varias situaciones contraproducentes desde todo punto de vista, tanto para la persona que los utiliza, como para toda la humanidad, entre las que podemos destacar:

  1. Sensibilización diseminada de la población, con aparición de alergia, hipersensibilidad, fiebre y trastornos sanguíneos, entre los más destacados.

  2. Cambios en la flora normal del cuerpo del usuario, con posibilidad de enfermedad resultante por "superinfección", debida a crecimiento excesivo de gérmenes resistentes al antibiótico utilizado. El antibiótico no sólo mata a los microbios malos, también mata a todos aquellos que forman parte de la flora normal que vive en nuestro cuerpo, permitiendo que proliferen todos aquellos que no son sensibles al mismo, tanto de tipo bacteriano e incluso hongos, con posibilidad de causar problemas severos.

  3. Enmascaramiento de infecciones graves sin erradicación de las mismas.

  4. Toxicidad directa del medicamento, particularmente con el uso prolongado o indiscriminado de algunos agentes: Merece destacar el daño renal y/o la pérdida de la audición producida por agentes del grupo de los aminoglucósidos, de amplio uso actualmente.

  5. Desarrollo de resistencia al antibiótico en poblaciones microbianas, primordialmente a través de la eliminación de microorganismos sensibles en medios saturados de antibióticos como los hospitales y su substitución por gérmenes resistentes a los mismos.

Efecto de diferentes antibióticos en disco en el crecimiento de un cultivo bacteriano

Efecto de diferentes antibióticos en disco en el crecimiento de un cultivo bacteriano: Se observa en la imagen de la izquierda áreas de inhibición del crecimiento bacteriano, según la sensibilidad. A la derecha, bacterias mutantes resistentes han desarrollado colonias en la zona de inhibición del antibiótico.

Peor aún, en muchas oportunidades el paciente, a pesar de tener indicación para la utilización de antibióticos y de que casualmente el medicamento "de moda" o recomendado por la vecina, familiar, amigo o hasta por el muchacho que vende en la farmacia, pudiera ser la elección correcta, no se utilice la dosis y/o esquema de administración apropiado. Muchas veces, ni siquiera se necesita usar antibióticos.

Por todo ello, desde todo punto de vista es "más económico" consultar con su médico; él es el único que verdaderamente podrá indicarle con propiedad, no sólo un antibiótico, sino cualquier otro medicamento.

 

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Referencias:

  • TIERNEY, L.: Diagnóstico clínico y tratamiento. Ed. Manual Moderno. 1.998.
  • JAWETZ, E.: Microbiología Médica. Ed. Manual Moderno. 1.985.
  • UNIVERSITAS. Tomo 8: El hombre. Salvat. 1979.
  • Significant Events Of The Last 125 Years: http://www.asmusa.org/mbrsrc/archive/SIGNIFICANT.htm
  • The Microbial World: http://helios.bto.ed.ac.uk/bto/microbes/penicill.htm
  • http://www.nobel.se/medicine/laureates/1908/ehrlich-bio.html
  • http://www.nobel.se/medicine/laureates/1945/fleming-bio.html

 

 

 

Dr. Rigoberto J. Marcano Pasquier

Medicina Interna
 
Ambulatorio Medis.

Av. José María Vargas. Centro Comercial Santa Fe.

Nivel C3. Consultorio 2.
Caracas. Venezuela.
: @rigotordoc
 

Última actualización: abril 11, 2015

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